Hábitos y alimentación

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Hábitos y alimentación

Un hábito es la expresión de una conducta que se repite reiteradas veces. Por ejemplo en una semana de lunes a viernes repetimos varios hábitos; como lavarse los dientes, ducharse, ordenar la ropa y alimentarse. La repetición de la conducta hace que su realización sea más fácil y no necesite de un gran esfuerzo, ya que es un aprendizaje que reforzamos a diario.

En el caso de la alimentación el comer grandes cantidades de comida en la mañana y otro al llegar del trabajo, también podríamos considerarlo como un hábito.
El funcionamiento de nuestro cerebro tiene una directa relación con los hábitos. El cerebro busca las rutas más efectivas para cumplir con las tareas diarias, pero aquella “efectividad” no es siempre la mejor opción por ser la más rápida. Por ejemplo, si para el cerebro es efectivo comer pan con embutido durante la mañana y durante la tarde repetir el mismo patrón, el cerebro buscará repetir ese funcionamiento por percibirlo como el más adecuado. Sin embargo, ese comportamiento puede ser perjudicial para la salud, ya que existe poco aporte nutricional y se comen alimentos ricos en sal y harina. A pesar de cumplir con su función de “quitar” el hambre y permitir el normal funcionamiento del organismo en el día, es un hábito que a la larga puede poner en riesgo la salud o provocar el aumento progresivo del peso corporal.

Una conducta efectiva en el corto plazo puede ser perjudicial al largo plazo, lo que comúnmente se entiende como “malos hábitos”. Por ejemplo, un estudiante ocupa gran parte de su tiempo en tocar batería y tiene importantes responsabilidades en el estudio, por lo que cuando tiene evaluaciones estudia el día anterior y busca resúmenes que eviten el estudio metódico. Ese comportamiento cumple su función de aprobar la materia y no tener mala calificación, podemos entenderla como efectiva. Sin embargo, en el largo plazo es nociva ya que el estudiante se esfuerza para rendir la evaluación, pero no existe un aprendizaje de los contenidos.

Una conducta que es efectiva no es sinónimo de ser la mejor conducta. Pero, ¿qué ocurre con la alimentación? Todos contamos con hábitos de alimentación y patrones, hay quienes comen cuando aparece la sensación de hambre, otros comen de forma rigurosa y en función de horarios, algunos según los horarios de trabajo, otras dependen de una tercera persona que está a cargo de su alimentación. Todas esas prácticas las entendemos como diferentes tipos de hábitos alimentarios. La dificultad se encuentra en que existen hábitos que traen consecuencias negativas para la vida; lo que comúnmente entendemos como una relación problemática con la alimentación.

Los malos hábitos son llamados así porque traen consecuencias negativas para la persona. Problemas de salud; diabetes, hipertensión, problemas metabólicos, apnea, Accidentes cerebro vasculares, etc. Problemas de salud mental; trastornos del ánimo, problemas de autoestima, retraimiento, vergüenza, dificultades en la sexualidad e incomodidad en las actividades diarias. Entonces son hábitos que se buscan erradicar o eliminar, entendiéndose como actividades dañinas hacia el propio cuerpo.

¿Por qué es tan difícil cambiar los hábitos? Primero, el cerebro tiene dificultades de incorporar dichos cambios, ya que está acostumbrado a las rutas que ya conoce hace décadas o muchos años. Segundo, toda conducta se realiza en función de algo. Esto puede ser un reforzamiento, por ejemplo cada vez que estudio con una semana de anticipación obtengo una calificación alta, entonces mi comportamiento es coherente con aquel objetivo. En cuanto a la alimentación, si una persona come muchos alimentos ricos en calorías, puede ser en función de relajarse y entregarse un espacio de placer. Esto nos lleva a entender por qué hacemos lo que hacemos, cuál es su fundamento. Tercer punto, cuando no se comprende el funcionamiento del hábito es difícil cambiarlo, ya que no se entiende la relación entre la conducta y el resultado que se quiere obtener.

En Nutrimet, consultan personas que quieren cambiar por diferentes motivos. Por esa razón, es fundamental entender el cambio que se quiere realizar, entendiendo el funcionamiento de nuestro sistema cognitivo. El conjunto de hábitos se entiende como un estilo de vida, el cual tiene que ver con las decisiones que tomamos. Cuando se hace un cambio en el estilo de vida por uno saludable, es fundamental partir por tener conciencia sobre cuáles son los hábitos alimentarios que ejercito a diario y cuál es la función que cumplen en mi vida dichos hábitos, para entender a través de qué estrategias busco cambiarlos.

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