Cambio de vida v/s presión social y sobrepeso

En el siglo XXI vivimos en una sociedad donde la estética y el “cuerpo perfecto” están condicionados por nuestra cultura y día a día condicionan nuestras opiniones sobre las características físicas de las personas. Principalmente, el sobrepeso y la obesidad son el objeto de muchos prejuicios por parte del entorno, generando distintos estereotipos de “cómo son y cómo se comportan” las personas obesas. Es frecuente ver en la calle y en reuniones sociales cómo se les impone a las personas que presentan sobrepeso toda la responsabilidad de su estado, a partir de su forma de ser y forma de su cuerpo, siendo discriminados socialmente por su “falta de fuerza de voluntad, glotonería o flojera por hacer un cambio.”

Es así como aquellas personas que tienen sobrepeso son constantemente criticadas y enjuiciadas por sus conductas. Ejemplo de esta crítica constante es que a estas personas se les atribuye la responsabilidad de su sobrepeso, explicando su conducta a través de causas que, a ojos de otros, son internas y estables. Es común escuchar frases como “es que no se cuidan”, “son flojos”, las cuales encasillan aún más esta condición de persona “obesa” o en “sobrepeso”. Como contraparte, si estas personas realizan un cambio positivo (como iniciar un ejercicio o comenzar un proceso de cuidado de la calidad de la alimentación) se tiende a atribuir a causas externas e inestable; “empezó una dieta de nuevo pero obvio que no le va a resultar”.

De esta manera, la presión social constante genera un componente psicológicamente negativo para la persona que mantiene sobrepeso, afectando en sus eventuales tratamientos, motivación y voluntad para iniciar un cambio. Esta presión de las personas tiene como trasfondo los modelos de belleza “delgados” socialmente aceptados, principalmente basados en la delgadez y la “ausencia de grasa”, el acceso a la comida rápida con baja calidad nutricional y alto aporte calórico, sumado a un ritmo de vida poco compatible con el desarrollo de una alimentación consciente.

Es importante en este proceso que la mejora del peso se busque por una motivación interna de la persona y no por una alta presión social que motive una baja en la autoestima, fomentando el tomar medidas extremas que terminen afectando más la salud de las personas, tratando de buscar los resultados deseados. Si se busca un camino de solución apostando a que las otras personas opinen distinto y digan “¡oye! Te ves muy bien”, se pierde la posibilidad de satisfacción y logro de poder afirmar con certeza “me siento bien”. Esa frase, que permite un cambio de adentro hacia afuera, es fundamental para que se pueda sustentar el esfuerzo en el tiempo.

Dentro de las intervenciones realizadas, el proceso de cirugía bariátrica requiere del apoyo del entorno social. Sin embargo, el compromiso de la persona que busca los cambios es fundamental, tomando consciencia de aquellos factores, tanto internos como externos, que pudieron influir en su sobrepeso, de manera tal de realizar las modificaciones necesarias para un cambio en su estilo de vida y que se mantengan en el tiempo, independiente de los prejuicios externos y de la presión social.

Referencias:

Hernández, J. (2004) “La obesidad: una perspectiva sociocultural”. Universidad de
Barcelona. Dpto. de Antropología Social. Barcelona: España.
Jáuregui Lobera, I., Plasencia L. M., et al. (2008) “Percepción de la obesidad y cultura”.
Revista de Nutrición Hospitalaria. Universidad Pablo de Olavide. Departamento de
Biología Molecular e Ingeniería Bioquímica. Área de Nutrición y Bromatología. Sevilla:
España.
Jáuregui Lobera, I., Rivas Fernández, M., et al. (2008) “Influencia de los estereotipos en la
percepción de la obesidad”. Revista de Nutrición Hospitalaria. Universidad Pablo de
Olavide. Departamento de Biología Molecular e Ingeniería Bioquímica. Área de Nutrición y
Bromatología. Sevilla: España

2018-09-14T12:41:45+00:00