Autoestima y Obesidad

La autoestima –o estima propia- tiene que ver con el juicio que uno realiza de sí mismo y sus habilidades para enfrentar la vida, constituyéndose entre la suma de la confianza y el respeto por uno mismo.

La elaboración de autoestima es intrínsecamente humana, siendo un proceso dinámico y multidimensional, que se configura por factores internos como externos, que se desarrolla durante toda la historia vital de una persona, siendo fundamental el refuerzo de esta por parte de los padres, especialmente durante el primer ciclo vital del niño/a.

Tener una buena autoestima significa presentar un concepto positivo de uno mismo, el sentirse digno, capaz, agradable y competente: tener la confianza adecuada para enfrentar la vida, sintiéndose especial y valioso.

Por el contrario, una baja autoestima tiene que ver con un sentimiento permanente de inutilidad e incapacidad para enfrentar la vida y sus implicancias. Una autoestima de término medio tiene relación con una fluctuación entre sentimientos de valía versus sentimientos de inutilidad frente a los desafíos propios de la vida, o sentirse adecuadamente con su persona versus el sentirse equivocado como persona, presentando un actuar a veces correcto, otras veces errático, reforzando así la inseguridad.

“La verdadera autoestima no se expresa por la autoglorificación a expensas de los demás o por el afán de ser superior a los otros, o rebajarlos para agrandarse uno mismo. La arrogancia, la jactancia y la sobrevaloración de nuestras capacidades reflejan más bien una autoestima equivocada y no, como imaginan algunos, un exceso de autoestima” ( Branden, A).

Existen diversos estudios que postulan que la obesidad repercute negativamente sobre la autoestima, especialmente de las mujeres.

Las causas de dicha repercusión son variadas y responden a distintas dimensiones del problema de salud que constituye la obesidad: rechazo social, discriminación, “bullying en las escuelas, sentimientos de inutilidad debido a las limitaciones en la movilidad y agilidad, frustración debido a la falta de autocontrol respecto a la ingesta de alimentos, interiorización de estándares de belleza irreales y poco aterrizados a la realidad nacional, entre otras variables.
“Una autoestima normal es una característica de quienes tienen una buena aceptación de sí mismos y un buen equilibrio emocional, que son capaces de disfrutar situaciones sociales, pero también de la soledad, que tienen autoconfianza, menor temor ante los fracasos, pocos pensamientos negativos y buena motivación. Si posee autoestima media o baja, se debe abordar de forma intensiva e integral para mejorarla como factor protector.”

Referencias
“Cómo mejorar su autoestima”. Nathaniel Branden. (1998)
“Sintomatología de depresión, ansiedad y baja autoestima en mujeres obesas con trastorno del comedor compulsivo”. Rev Chil Nutr Vol. 41, Nº3, Septiembre 2014

2018-05-17T00:16:55+00:00